Nosotros
En Nikao creemos que la iglesia no es un edificio,
es una familia.
Somos una comunidad alcanzada por la gracia de Dios y vivimos para compartir esa transformación con otros.
Aquí encontrarás un lugar seguro donde tu fe puede crecer, tu corazón puede sanar y tu vida puede alinearse con el propósito eterno de Dios. Creemos en el poder de su Palabra y en llevar su esperanza a cada persona.

NIKAO IGLESIA
Existimos para ayudar a personas comunes a convertirse en seguidores apasionados de Cristo.
Formamos discipulos
Un discípulo es alguien que camina con Dios en lo cotidiano, que vive para adorar, servir y compartir la vida con otros.
Sabemos que solo Dios trae el crecimiento, pero queremos ser tierra fértil donde su obra florezca.
“Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.” (Mateo 28:19-20)

MISIONES
Llevamos el mensaje de Cristo más allá de las paredes de la iglesia, alcanzando comunidades con amor, compasión y esperanza.
Creemos que la misión no es un evento, es un estilo de vida. Cada día es una oportunidad para reflejar a Cristo donde estemos.
Nuestra visión es que cada persona, sin importar su lugar o historia, tenga la oportunidad de conocer el amor de Dios de manera práctica y real.


LO QUE CREEMOS Y VIVIMOS
Vivimos para exaltar el nombre de Cristo con todo lo que somos, no solo con canciones, sino con una vida rendida a Él.
Caminamos juntos, compartimos la vida, nos apoyamos y crecemos como una familia espiritual unida por el amor de Dios.
Creemos que fuimos enviados. Servimos con propósito, llevando esperanza a cada rincón, dentro y fuera de la iglesia.
NUESTRA DOCTRINA
Creemos en un solo Dios, eterno y soberano, que se revela como Padre, Hijo y Espíritu Santo.
La Palabra de Dios es nuestra autoridad suprema. Inspirada por el Espíritu, es viva, confiable y transformadora.
Jesucristo es el Hijo de Dios, enviado para salvarnos. Su muerte y resurrección nos dan vida nueva y eterna.
No se gana, se recibe. Somos salvos únicamente por gracia, mediante la fe en Cristo, no por obras humanas.
El Espíritu Santo guía, fortalece y transforma la vida del creyente, capacitándolo para vivir con poder y propósito.
Creemos que la iglesia es el cuerpo de Cristo en la tierra, llamados a amar, servir y extender el Reino de Dios.